1/02/2009

La Divisa del Juego

Un cuerpo inerme. Tierra y sangre en su rostro. En una primera impresión podríamos convencernos de que se trata de una víctima fatal de la violencia. La violencia de las calles como una especie de sorteo en donde el que muere o es herido es parte nodal del juego. Se trata de lograr la mayor cantidad posible de víctimas para que el paisaje luzca desolador porque en eso estriba su estética. Muerte e incertidumbre. Muerte y dolor. Un cuerpo inerme como la divisa que hace caminar el juego y le da sentido. Así, bajo las balas del crimen organizado o bajo los escombros de un complejo habitacional destruido por misiles plenamente identificados y previamente sancionados como legítimos por las naciones que convenientemente los fabrican, los distribuyen, y los utilizan, el cuerpo cae y se suma a los cuerpos que con anterioridad se agregaron como ganacia para uno u otro de los jugadores. No hay sorpresa. En México se sumaron más de 5000 víctimas al juego de poder que libran el Estado y los criminales del día a día. en Gaza en siete días ya casi alcanzan los 500 muertos, sin contabilizar, claro, las casi dos mil víctimas con alguna lesión grave o no. No hay sorpresa. Ni asombro. Los jugadores están impedidos para expresar algún gesto que delate su vulnerabilidad. Su estupidez. Y mientras en las calles, bajo los puentes, dentro de sus escondites, las personas intentan ganar un día más de sobrevivencia, en los grandes Burós del mundo se siguen preguntando si en el futuro podrán aplicarse verdaderas técnicas radicales que permitan una aniquilación total y efectiva; la ganacia en el juego sería inédita. La imagen sin embargo es truqueada: se trata de un modelo que colaboró en la realización de una serie fotográfica titulada Mailbox.

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